Cómo organizar la política en la OSR
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| El Ojo de Sauron |
Aquí no vamos a hablar del juego de El Anillo Único, sino de como construir un sistema político creíble dentro de una ficción que sea funcional a incorporarse dentro de un juego de rol. En resumen lo que vamos a exponer es que el Estado funciona igual que el Anillo Único, es decir, que es una herramienta muy potente pero muy maligna, y que por tanto no cabe hacer representaciones benévolas de ningún Estado, que por ingenuas nos quitarían realismo, a no ser que sean representaciones cínicas o mentirosas, diseñadas para presentar como bueno algo que no solo no lo es, sino que además no lo puede ser, creadas con la intención de engañar a los jugadores, o que queramos jugar en un mundo de hadas donde al final todos son felices y comen perdices. Cabe aclarar que el Anillo Único no solo es malvado por ser demasiado poderoso, sino porque manda sobre los otros Grandes Anillos de Poder y anillos menores mediante engaño y violencia, ya que Sauron ni pidió permiso a los Gwaith-i-Mírdain ni les informó de sus intenciones, sino que cuando lo descubrieron y escondieron los Anillos de los Elfos los atacó, destruyó Eregion, asesinó a Celebrimbor, lo empaló y lo usó como estandarte, y robó los restantes Grandes Anillos, o lo que es lo mismo, el estado no es malo porque pretenda centralizar el poder, sino porque lo hace y además mediante la coerción y el engaño.
La conclusión del Señor de los Anillos es esta, y la resuelve con un pseudomesias, Aragorn/Elessar, un Rey que pese a rechazar el poder es digno de él porque vence la tentación de usarlo, y reunifica los reinos de los Dunedain en el Reino Unificado de Gondor y Arnor, que no es otra cosa que la Civitas Dei de San Agustín, en su versión terrenal, o sea, el rey es un señor feudal virtuoso cuya autoridad proviene de Dios/Ilúvatar, y que delega jerárquicamente su poder en sus vasallos, otorgando fueros y derechos. Esta parte de la obra de Tolkien, que a priori puede parecer un tanto ingenua, no lo es, porque él mismo no planteaba esta situación como un final perfecto y definitivo, sino como una situación que paulatinamente se iría degradando, tema que planteó como base para una continuación del Señor de los Anillos, The New Shadow (La nueva sombra), que solo abocetó y no llegó a desarrollar en profundidad al considerarla deprimente. Tolkien no era ingenuo, pero no quiso escribir sobre realismo político.
Sobre la tolerancia y la prudencia
Saber que con el Mal nunca se puede hacer el Bien es un conocimiento que Tolkien expuso en su obra, y que entronca con el tradicionalismo y nuestras nociones esencialistas de bien y de mal. Hablar de un mal necesario es en realidad hablar de tolerancia hacia el mal, y la tolerancia en nuestro pensamiento no tiene connotaciones positivas sino todo lo contrario, la tolerancia es mala, aunque si bien en algunos casos planteados por los dos Santotomases (Tomás de Aquino y Tomás Moro, uno en De regimine judaeorum y el otro en Utopía) como en si de debe haber tolerancia religiosa o si se puede permitir la usura se solucionó proponiendo un impuesto a los judíos, que eran los tenían otra religión y prestaban dinero, ya que obligarles por la fuerza a practicar la Religión Correcta® y a no ser prestamistas sería más dañino que dejarles hacer, puesto que harían lo mismo pero de manera secreta, ilegal. En otros como si se debe permitir la venta de cargos públicos, el NO es tajante y rotundo en el caso de Moro porque el hacerlo degrada las instituciones, aunque Aquino es más tolerante y le dice a Margarita de Constantinopla, Condesa de Henao que debe valorar si es mejor tener unas arcas vacías o unas instituciones llenas de magistrados corruptos y la conmina a la prudencia, siendo un poco ambiguo. Tal vez Aquino considere que es prudente tolerar cierto grado de corrupción si eso puede mejorar el estado de las arcas, o que por el contrario hacer esto es imprudente, pero en todo caso no nos parece que sea totalmente tajante, y en todo caso ellos hablaban en latín, donde prudentia significa más bien previsión, ver por adelantado, es decir, no ir a ciegas, evitar hacer cosas que puedan dar resultados imprevistos.
Si el estado tolerase al mal por prudencia o imprudencia, como por ejemplo, decide vender algunos títulos porque considera que un poco de corrupción es menos malo que unas arcas vacías, también irá corrompiéndose poco a poco porque irá abriendo puertas a malas prácticas, y como los errores son acumulativos y además se incrementan con la escala, cuanto más grande sea un estado, peores errores cometerá. Imagina que estás tomando una distancia con un compás o una regla en un mapa de un juego. Transpórtala 100 veces y habrás multiplicado el error por 100.
Resumen y ejemplos:
Configurar una facción cualquiera requiere que esta sea intolerante a su alineamiento contrario, y ten en cuenta que pueden tener dos, aunque una facción que sea Neutral Absoluta podría aliarse con cualquier otra, o al menos funcionar de bisagra entre muchas facciones opuestas, una facción normal solo puede hacerlo con las que compartan su alineamiento y no tengan ningún alineamiento opuesto.
Por ejemplo, los enanos tienden a la Legalidad y al Bien. Que por ejemplo un clérigo enano Legal Bueno se alíe con unos kobolds, que son Legales Malignos es complicado, porque aunque ambos estén alineados con la Legalidad, su alineamiento con el Bien no le permite tolerar a los kobolds por Malignos. Si el enano fuese solo Legal no tendría ningún problema, tanto él como los kobolds son Legales y no le importaría que sean malvados o a los kobolds que él no lo sea. Unos druidas que fuesen Neutrales Absolutos serían imparciales y tratarían posiblemente de mediar, para que ni los kobolds ni los enanos se impusiesen totalmente al otro.
Sobre el poder
Cuando desde aquí u otros sitios se dice que el estado es esencialmente malo y que no puede ser de otra manera hay gente que no entiende nos referimos únicamente al estado moderno (no tenemos nada en contra de los estados premodernos descentralizadores), cuya naturaleza y objetivo último es siempre la centralización del poder político, cosa que queremos reiterar, es esencialmente mala. El poder político se divide en dos, la potestas, potestad, y la autorictas, autoridad:
- La potestad se basa en la capacidad de imponerse por la pura fuerza bruta, en hacer las cosas sin preguntar ni pedir permiso. Por ejemplo, un monarca absoluto no está sujeto por contrapoderes que le impidan elevar los impuestos o reclutar levas a voluntad, así que hace lo que quiere.
- La autoridad, lejos de las connotaciones contemporáneas de autoritarismo, se traduce más bien en legitimidad. Para nosotros la base de la autoridad es la ley consuetudinaria (para otros será el derecho natural).
En cuanto a la autoridad, si la población percibe que los gobernantes cumplen las leyes y que las leyes son justas, se considerará que el estado y el gobierno son legítimos. Esto es más fácil que suceda si las leyes son consuetudinarias, es decir, son fruto de un proceso histórico y social y son tan conocidas y generalizadas por llevar siglos viviendo insertos en ellas que generalmente se cumplen por pura costumbre, sin necesidad de coerción. Si las leyes las crea ad hoc un gobernante o gobierno de arriba a abajo, de manera artificial y de la que cuyo desconocimiento no exime de su cumplimiento, esas leyes se percibirán como injustas y el gobierno ilegítimo, porque ya nos diréis cómo cumplir una ley que no se conoce. En este último caso es la ley la que se pone fuera de los ciudadanos, al no ajustarse a sus costumbres, y no los ciudadanos fuera de ella como se pretende ahora, y esto es funcional al establecimiento de una tiranía, punto que trataremos más abajo.
Hay que tener en cuenta que el poder lleva necesariamente al abuso; aún con el gobernante más bueno y justo, el estado acabaría por hacer el mal sin querer por errores de juicio, todos los excesos que pudiese cometer en cuanto al ejercicio de la potestad los multiplicaría en función de la escala. Esto todo en el mejor de los casos, el Estado podría ser directamente tiránico y no pretender hacer nada bueno en absoluto, solo acumular poder y autoperpetuarse. Todos tenemos en la cabeza la imagen del imperio decadente que de alguna manera se las arregla para ser peor y más injusto que el pequeño reino bárbaro, ¿no? Lo único peor que el imperio decadente es el Imperio Bárbaro, donde se pueden asesinar a millones de inocentes por no querer pagar un tributo al Khan.
La tiranía es un ejercicio particularmente malo del poder, tanto en autoridad como en potestad. En la tiranía la autoridad es ilegítima pero se sustenta en la potestad, o sea, en la fuerza, que obliga a cumplir la ley de manera selectiva. Hay gente lo suficientemente ingenua que diría que la tiranía se produce porque no hay igualdad, porque la ley no es igual para todos, pero en realidad es irrelevante, lo importante de la ley para ser justa no es que sea igual para todos, sino que se cumpla siempre. Si por ejemplo hay una ley que exige o prohíbe hacer algo de determinada manera, y los gobernantes pueden incumplirla impunemente, estamos ante una tiranía. Cuanto más tiránico es un estado más prohibiciones y obligaciones contempla, y extiende su legislación a la vez que permite más impunidad, ya que de esta manera se premia a los que son afines al régimen a la vez que se controla a la disidencia interna como externa. En otras palabras, el tirano compra la lealtad de sus subordinados permitiéndoles hacer lo que quieran, con la amenaza de que si dejan de serle leales sí hará que sobre ellos caiga todo el peso de la ley, y también controla a la población, que no sabe si estará o no incumpliendo alguna ley y procurará no protestar demasiado simplemente por no llamar la atención, no vaya a ser que le encuentren algo. Esto por el lado de la autoridad, por el lado de la potestad simplemente se legalizará cualquier abuso de poder por parte del estado, de manera que se podría arrestar y encarcelar a la gente sin pruebas o por delitos absurdos porque la ley estaría construida de manera que la gente quede fuera de ella, prohibir reuniones, prohibir decir ciertas cosas, etc.
Resumen y ejemplos:
Configurar una facción cualquiera requiere imaginar como esta proyecta el poder, tanto en autoridad como en potestad. Las facciones Legales tratarán de actuar dentro de su autoridad, o sea, harán lo que la ley les diga que hay que hacer, y las Caóticas actuarán dentro de su su potestad, o sea, harán lo que esté dentro de sus capacidades, aunque no tengan derecho a hacerlo.
Por ejemplo, hay un bosque habitado por elfos, que tienden a los alineamientos Caóticos, y cerca hay un castillo de un Señor humano de alineamiento Legal Bueno. Ambos tienen un pacto de no agresión siempre que los humanos no se adentren el el bosque de los elfos y viceversa. En esta situación el Señor del Castillo nunca emprendería ningún tipo de hostilidad contra los elfos, pero los elfos seguramente sí lo harían al revés, atacando no solo a cualquiera que entre en su bosque, sino a todo aquel que meramente se acerque. Si los elfos fuesen caóticos buenos seguramente a veces saldrían del bosque y tendrían interacciones ilícitas con los humanos, solo porque no son malas, y si además de Caóticos fuesen malignos, saldrían a cazar humanos por diversión siempre que pudiesen. Si el caballero fuese Legal Neutral castigaría a cualquiera que saliese o entrase en el bosque, y si fuese Legal Maligno provocaría a los elfos del bosque para que lo atacasen fuera y así poder justificar algo como talar el bosque o así.
Sobre la tiranía
La tiranía es un ejercicio particularmente malo del poder, tanto en autoridad como en potestad. En la tiranía la autoridad es ilegítima pero se sustenta en la potestad, o sea, en la fuerza, que obliga a cumplir la ley de manera selectiva. Hay gente lo suficientemente ingenua que diría que la tiranía se produce porque no hay igualdad, porque la ley no es igual para todos, pero en realidad es irrelevante, lo importante de la ley para ser justa no es que sea igual para todos, sino que se cumpla siempre. Si por ejemplo hay una ley que exige o prohíbe hacer algo de determinada manera, y los gobernantes pueden incumplirla impunemente, estamos ante una tiranía. Cuanto más tiránico es un estado más prohibiciones y obligaciones contempla, y extiende su legislación a la vez que permite más impunidad, ya que de esta manera se premia a los que son afines al régimen a la vez que se controla a la disidencia interna como externa. En otras palabras, el tirano compra la lealtad de sus subordinados permitiéndoles hacer lo que quieran, con la amenaza de que si dejan de serle leales sí hará que sobre ellos caiga todo el peso de la ley, y también controla a la población, que no sabe si estará o no incumpliendo alguna ley y procurará no protestar demasiado simplemente por no llamar la atención, no vaya a ser que le encuentren algo. Esto por el lado de la autoridad, por el lado de la potestad simplemente se legalizará cualquier abuso de poder por parte del estado, de manera que se podría arrestar y encarcelar a la gente sin pruebas o por delitos absurdos porque la ley estaría construida de manera que la gente quede fuera de ella, prohibir reuniones, prohibir decir ciertas cosas, etc.
Resumen y ejemplos:
La tiranía solo es útil para construir facciones Legales Malignas, ya que las facciones de otros alineamientos nunca harían algo así.
Por ejemplo, el Señor del Castillo del ejemplo anterior es Legal Maligno, y permite que cualquier elfo que salga del bosque sea inmediatamente esclavizado, y por supuesto no se ha molestado lo más mínimo en ponerles este hecho en conocimiento, además establece toda una serie de penas y multas por entrar en el bosque que sus hombre no cumplen, alegando que siempre entran por motivos de fuerza mayor.
Sobre la oligarquía
Pese las muchas justificaciones que a menudo se dan para (valga la redundancia) justificar que el estado no acabará irremediablemente siendo una tiranía, todas de corte rousseauniana, ilustradas y liberales, como que hay separación de poderes, que hay varias cámaras, instituciones guardianas, mecanismos de control, que si tal y cual, en el fondo son trampas, son sofismas para justificar el hecho de que se busca centralizar el poder para usarlo bien. Esto es darle el Anillo a Bóromir, o a Gandalf en el peor de los casos, el Anillo no se puede usar bien, la mejor manera de usar el Anillo es no usarlo. Decir esto es una puta frikada, pero no es exclusivo de la fantasía, existe la Ley de Hierro de la Oligarquías de Robert Michels, según la cual en cualquier organización política, sea del tipo que sea, el poder acabará en manos de una élite reducida, simplemente porque las necesidades organizativas y tácticas de la política son más fáciles de satisfacer así, y que la democracia es imposible, aunque al ser él un fascista no ve un problema en esto sino una justificación para el autoritarismo. A la vez también existe lo que se llama Poliarquía, no como lo concibe Robert A. Dahl en Tecnos, sino como lo hace Mark Curtis en Web of Deceit, y que viene a decir que la democracia, o sea, el estado moderno y liberal (él lo aplica específicamente al Imperio Británico pero es extrapolable a otros) en realidad son distintas élites de poder compitiendo por el control de las instituciones, y que los ciudadanos pueden votar pero en realidad no sirve para nada ni cambia las cosas. Comúnmente lo que dirá mucha gente ahora, sin siquiera argumentar si el estado es lítico o no, solo diciendo que es necesario, es, que "la gente es subnormal y como es subnormal pues hace falta el estado", es decir, defienden una tiranía, no saben salir del bonapartismo y piden un tirano benevolente, o sea, piden mierda que sepa a chocolate.
Ojo, esto no es un artículo académico y no somos rigurosos; usamos estado, gobierno y gobernante como sinónimos muchas veces. Definamos Estado como una entidad organizada según un sistema político determinado para gobernar sobre un territorio bien definido y la población y los recursos dentro de sus fronteras, y que el Gobierno son los Gobernantes que en ese momento ocupan el poder dentro de las instituciones de ese estado, y que Estado y Nación no son necesariamente lo mismo, siendo el Estado el territorio y la Nación el pueblo.Resumen y ejemplos:
Ningún demócrata que entienda bien como funciona una democracia puede ser bueno, puede ser Legal, Neutral o Maligno, ya sea Legal Neutral, Neutral Absoluto, Legal Maligno o Neutral Maligno, pero no Bueno, ni por supuesto Caótico. A lo mejor los ciudadanos que sí desconocen el funcionamiento interno pueden ser Legales Buenos o Neutrales Buenos, pero desde luego los políticos exitosos que tengan las cualidades necesarias para llegar al poder no lo serán nunca, o si lo son pronto dejarán de serlo, se corromperán por la necesidad de conservar el poder y comenzarán a tolerar cosas que no deberían por necesidad estratégica y caerán el siniestro asunto del mal necesario.
Pongamos por ejemplo al ya recurrido Señor del Castillo que es Legal Bueno. Su Rey lo convoca a la corte, ya que lo quiere en su Consejo Privado. Si pretende conservar el cargo (y la cabeza) mucho tiempo, la clase de maniobras que tendrá que hacer para sobrevivir en la Corte van a hacer que deje de ser Bueno. Pensemos en Ned Stark.
Sobre la barbarie
Habréis notado que hablamos muy poco de alineamientos caóticos y no esbozamos sus formas de gobierno. Eso es porque los gobiernos caóticos son anárquicos, es decir, no recurren al estado, y en el símil que hemos establecido con el Anillo Único pues simplemente no caben. Para eso habría que escribir otro artículo llamado El Anillo de Morgoth de la política, que diréis "coñó, pero Morgoth no tiene un Anillo", a lo que diremos que sí lo tiene, el Anillo de Morgoth es la propia Tierra Media, la naturaleza del mundo.
Habréis notado que hablamos muy poco de alineamientos caóticos y no esbozamos sus formas de gobierno. Eso es porque los gobiernos caóticos son anárquicos, es decir, no recurren al estado, y en el símil que hemos establecido con el Anillo Único pues simplemente no caben. Para eso habría que escribir otro artículo llamado El Anillo de Morgoth de la política, que diréis "coñó, pero Morgoth no tiene un Anillo", a lo que diremos que sí lo tiene, el Anillo de Morgoth es la propia Tierra Media, la naturaleza del mundo.
El Estado Moderno tiene un carácter fuertemente centralizador y nacionalista, es lo que llamamos estado-nación, rasgos no presentes en los estados premodernos, que suelen ser descentralizados y a menudo plurinacionales.


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