domingo, 27 de abril de 2025

MAGGA

Make Games GAMES Again (MAGGA)

—¿Y la primera A?
—Para poder decir yo ¡Aaaaaamigo!
Podríamos decir MOGA, (Make OSR Great Again), pero es que aquí nunca hubo en primer lugar, y no va solo de eso.

Primero la parte interesante, para no haceros perder tiempo el leer toda la paja.
Un juego de rol es esto (según Kha, aunque no textualmente):
  1. Debe poder jugarse. Las figuras del director y el jugador están separadas.
  2. Los jugadores controlan las decisiones de personajes ficticios concretos con presencia en la ficción del juego. 
  3. El objetivo de los jugadores es producir efectos en la ficción del juego, no un estado mecánico externo. 
  4. Existe una mecánica para resolver lo que ocurre cuando los personajes intentan acciones cuyo resultado no está bajo su control o es dudoso, especialmente cuando afectan a otros y al mundo, y esta mecánica está recogida en un manual que es un libro.
  5. El medio por el que se juega es esencialmente una conversación en la que los jugadores informan al director de sus acciones y este les hace saber los resultados.
  6. Para determinar los resultados a menudo se usan dados, pero no es estrictamente necesario porque hay juegos que son narrativos.

  Tener un blog y hablar de cosas, decir cosas es en realidad una muy mala idea, aunque dependiendo de de lo que se hable es incluso peor, no porque a la gente le vaya a parecer mal o bien, sino porque hablar de las cosas que vas a hacer equivale mentalmente a hacerlas, pero sin haberlas hecho. Al comunicarlas a tu cerebro le va a dar la impresión de que ya las hemos hecho porque es así de sunormal. Esto no es una particularidad nuestra, el cerebro es así de tonto, el de todos, todos los cerebros son igual de tontos y funcionan igual, aunque a distinta potencia.
¿Conocéis lo de "se vienen cositas" y luego no se viene nada? Pues eso. Es como cuando alguien se cabrea como una mona con otro alguien y dice "le voy a partir la cara" y al final no le parte nada porque como ya lo dijo, mentalmente es como si ya lo hubiera hecho y se calma. Lo que da miedo es lo que no se dice, el tipo callado que un día se le cruzan los cables y coge una metralleta. En ese sentido si puede ser bueno decir las cosas para, paradójicamente, ir soltando presión en una olla que de otro modo estallaría.

  En fin, es por esto todo que hablamos más de opinión y de chorradas relacionadas con los juegos de rol, pero no sobre nuestro propio proyecto de juego OSTRIMMIA, ya que paradójicamente (la vida es una paradoja constante) hablar de él nos aleja de la meta de completarlo. 

Jesús González Maestro, Máster del Universo.

Los juegos como literatura

  El tema de hoy es uno de esos temas recurrentes, y es el de si los juegos de rol son o no literatura. Definiciones de literatura hay... vamos, algunas buenas y algunas malas, y luego está la de Jesús G. Maestro, la definición JGM, la GOAT, que dice algo así:

 "La literatura es una construcción humana y racional que se abre camino hacia la libertad a través de la lucha y el enfrentamiento dialéctico, que utiliza signos del sistema lingüístico a los que confiere un valor estético y otorga un estatuto de ficción, y que se desarrolla a través de un proceso comunicativo de dimensiones históricas, geográficas y políticas cuyas figuras fundamentales son el autor, la obra, el lector y el intérprete o transductor".

  Esto para quienes lo entiendan. Nosotros, que somos unos pobres sunormales a los que esto se les queda grande diremos que "literatura es algo inventao y escrito para leerlo, porque tiene letras y alguien se lo ha inventao". Hay cosas que están escritas y que no son para leer. Los manuales de instrucciones no son para leer, los prospectos de los medicamentos no son para leer, los listines telefónicos no son para leer, estas cosas son para consultarlas. Cuando decimos leer, decimos leer por entretenimiento, porque sí, una factura también se lee, pero nadie que diga "me gusta leer un poco por la noche" se lleva unas facturas del banco o las instrucciones de montado del Dreadnought Brutalis de los Space Marines, se llevará un libro que presumiblemente será una novela, o una revista.

  Si estamos comprando un juego no para jugarlo sino para otra cosa, para contemplar su arte, admirar sus valores de producción o para leerlo, estamos incumpliendo ya para empezar el punto 1 de la definición de un juego de rol y por ende todos los demás, y es a esto a lo que nos referimos, los juegos de rol no son para leerlos, son para jugarlos, y como tal según nuestra definición casera y cutre de literatura en la que nos manejamos pues no son literatura, o no deben serlo, y según la definición de juego de rol que Kha nos presta, aunque lo sean no se les debe dar tal uso, porque dejarían de ser juegos para ser literatura. Claro, que para jugar hace falta leerlos, pero eso, que en principio no se leen por ocio como se lee una novela, aunque ahora mismo se esté haciendo precisamente eso. Las editoriales están publicando cosas que en realidad no son para jugar sino para leer, del estilo de Symbaroum, que realmente es una narración novelizada disfrazada de suplementos de juego de rol. Esto de la continuidad de las líneas antes se podía hacer porque había ¿qué? ¿cuatro juegos grandes? El jugador de MERP tenía todos los suplementos de MERP (o no, porque igual eran como 43.000, pero igual media docena sí), el de D&D 3.5 o Pathfinder todos los de lo suyo, y el de Vampiro lo mismo. Ahora nos encontramos que en Vampiro 5ª los productos de la línea no se venden tan bien como cabría esperar porque "con el básico ya llega", ya que en realidad la gente está jugando en el universo de WoD 20A con el nuevo sistema, o no lo están haciendo pero ya tienen el material de clanes y ciudades antiguo y no tienen interés en leer lo nuevo porque... (dilo rey) es una mariconada. Lo mismo pasa con otras líneas, ¿qué es lo último que se sacó de Symbaroum en español? Esa línea no está traducida entera porque no hay tanto interés en ella, después de 5 o 6 suplementos se quema, y esto pasa en cierto modo porque ya somos más pobres que en los 2000 y no estamos como para coleccionar libros caros. Le joda a quien le joda, la economía no va como un cohete, o en tal caso va como el Challenger.

Un ejemplo de libro cojonudo para leer pero no para jugar.
En tres jloriosos tomos como la Crítica de la Razón Literaria,
para lanzárselos a la cabeza a los enemigos que se acerquen
al bastión de tu superioridad intel(h)eztual.

Los juegos como juegos
  A estas alturas ya tenemos (o atesoramos) más cosas en la estantería de las que podríamos jugar en varias vidas, y aún seguimos comprando más, dependiendo de cuando hayamos empezado a comprarlas. Esto es una cosa ya de puro hoarding, los roleros somos como putos dragones o enanos viejos, y al final el espacio en la estantería (o en el disco duro) es el que es. ¿Qué hacemos entonces? Pues las cosas que más o menos intuimos como injugables ya no las compramos y nos deshacemos de las que ya tengamos, pero seguimos haciendo acopio de aventuras y materiales de referencia que sí nos imaginamos jugando, engrosando nuestro ya de por si nutrido repertorio de porsiacasos.

  ¿Qué hacemos para que los juegos de rol vuelvan a ser juegos? Pues jugarlos, y en el caso de que seamos autores, editores, ilustradores o lo que sea, pues solo trabajar con cosas que puedan jugarse y que solo sean para y por jugar. Si editamos un panfleto que no está diseñado para ser jugado sino para transmitir determinado discurso político (lo que el profesor Jesús G. Maestro llama literatura programática o imperativa) la gente comprará eso (la que lo compre) como mucho para leerlo, y en la gran mayoría de los casos por tenerlo, por apoyar la causa política a la que se adscriba ese panfleto, que por cierto, son siempre las mismas putas ideas que ya hartan lo que no está escrito y que pese a estar más que refutadísimas nos las intentan colar todos los putos días porque se las juzga por sus intenciones, que son al parecer más puras que la Virgen María, y no por sus resultados, que son desastrosos, vergonzosos, alucinantes y una puta mierda en general, y que no sabemos como aún nadie está pidiendo perdón o metido debajo de una mesa. No decimos de colgar a nadie o de linchar a nadie, pero coño, deberían cómo mínimo ir pidiendo perdón, y ni lo hacen ni lo van a hacer, que los conocemos. Luego vienen los saldos...

De las dificultades de la OSR en España
  En España, Españita, el Estado Español, Psoeland, que en realidad es el Reino de España y quiera Dios que lo siga siendo por mucho tiempo pese a tener unos monarcas franceses (mejor un Rey Francés que ningún Rey), no hay una OSR bien establecida porque no puede haber un renacimiento de algo que no hubo. Aquí el primer D&D cuya edición llegó integra fue AD&D2ª, ya en los 90, cuando el juego ya tenía 15 años. La OSR imita ediciones más viejas, generalmente el Básico o el primer Advanced, cosas que aquí no existieron (sí, la caja roja de Dalmau y la Negra de Borrás, pero es que el básico entero es el BECMI y las Rules Cyclopedia). Una OSR española tendría que basarse en algo de BRP, o sea, Stormbringer, la Llamada de Cthulhu (o Aquelarre, que es nuestro jlorioso juego patrio más internacional) o Runequest, pero no la hay porque son juegos que en sus muchas ediciones no han sufrido cambios radicales. Lo que sí es cierto es que una OSR a la española usaría el dado de 100 y estaría en percentiles.

  Otro motivo por el que la cosa tampoco está muy extendida es que España es uno de los países más insufriblemente progres del mundo, es Psoeland, y la OSR es un movimiento eminentemente conservador, siendo la mayoría de sus autores americanos conservadores, libertarios o ambas cosas al mismo tiempo, cosa que en España no se puede ser, ya que es obligatorio tener un Pesoe State of Mind, o sea, tener una idea wig del progreso. Aquí quien menos progresista es de los de "yo soy socialista pero de los de antes", y lo dirá pero con la boquita chica, para que una pandilla de comunistas desorejados no se le echen encima y le saquen la piel mientras le exigen que aplauda la última idea brillante de Pedro el Guapo o antaño de la Viudiña y del Chepudo. El caso es que si no estás alineado con tu propio mercado y le estás queriendo vender tu producto a quien no te quiere comprar, pues vas de puto culo, habibi.

"Eso que dices va a envejecer muy mal". O no, a lo mejor envejece muy bien y si no da un buen vino pues al menos dará un vinagre balsámico, de esto que le echan a todo en cualquier restaurante moderno, porque seamos francos, la reacción es el nuevo punk.

miércoles, 23 de abril de 2025

¿Por qué un rebranding?

 La gente está empezando a aprender que el estado moderno es opresivo, pero aún les falta aprender que además lo hace con el dinero que les quita.


La vieja cabecera



  Es más gracioso (y mejor) ser de pueblo que ser conservador a secas porque un conservador puede ser un liberal de salón, un liberal clásico o un liberal neoconservador, de estos que te defienden el republicanismo (nos referimos a la separación de poderes, que es imposible ya que siempre un poder acaba imponiéndose al resto) y el estado de derecho, el estado moderno liberal (todo eso de nos hemos dado unas leyes, nos pagamos impuestos a nosotros mismos, y suponemos que nos reprimimos y metemos en la cárcel a nosotros mismos también), que no es otra cosa que una tiranía burocrática de corte jacobino o al menos deriva en eso el 100% de las veces, y que en última instancia es una amalgama de las ideas liberales de la revolución francesa, de la idea británica wig de la historia, en la que si estás en contra mía estás en contra del progreso (sea eso lo que demonios sea) y del socialismo de Bismark, que realmente es el germen del fascismo.

  Esas cosas nos ponen de mala hostia y estamos diametralmente en las antípodas de todo eso. Aquí somos conservadores, pero en un sentido incluso reaccionario, es decir, rechazamos ferozmente la modernidad, las ideas modernas no nos sirven, no somos liberales, no creemos en el parlamentarismo, la igualdad nos da igual (preferimos la prosperidad a la igualdad), consideramos que el progreso es una cosa que nadie sabe realmente lo que significa y que la justicia social no es ni justa ni es social. Eso es en lo que no creemos. ¿En qué creemos entonces?
 


  En el voluntarismo, el mutualismo y el confederalismo, y en el reparto de la riqueza y la coordinación de la sociedad  mediante el trabajo y la libertad de comercio y empresa, no del Estado. Nuestros referentes en este sentido serían Bastiat, Molinari, de Puydt, Proudhon, Von Mises, Rothbard, la Escuela de Economía Austriaca, etc, que lo que hicieron en realidad fue redescubrir cosas que ya estaban presentes en el antiguo régimen y en la escolástica salamantina del Siglo de Oro. En una palabra, somos anarcocapitalistas, pero no lunáticos stirnerianos, randianos o agoristas, sino más bien paleolibertarios, o sea, antiestatistas de derecha conservadora. Compartimos con el liberalismo la idea de libre mercado y libre asociación, pero nada más. Para nosotros no hay un estado así mínimo que pueda no hacer daño y que sea bueno, bonito y barato, y cuide de la gente con instituciones guardianas y se limite a sí mismo con mecanismos de contrapesos y separación de poderes. ¿La forma del estado cual tiene que ser? La que se estratifique jerárquicamente menos y descentralice más el poder, y que admita una organización de tipo confederativa donde no exista un poder unitario o centralizador que jerárquicamente se sitúe encima de de las partes que lo conformen. Paradójicamente las monarquías feudales admiten esto, como Liechtenstein, igual que las viejas confederaciones como Suiza y las ligas mercantiles como la Liga Hanseatica o las Ciudades Estado Italianas, todos ellos países que fueron o son inmensamente ricos y con buenos estándares de vida y desarrollo humano. Esto todo encaja en la ideología de derecha conservadora antiestatista. . Aprovechamos esto también para recordar que hubo subnormales que nos llamaron nazis, cuando los que piden más estado son ellos y nosotros somos quienes pedimos menos.

  La crítica aparentemente razonable más común que se nos hace es que somos individualistas. No lo somos, la comunidad es imprescindible para el desarrollo y supervivencia de cualquier ser humano, ya que solo sabemos vivir en sociedad porque no somos islas de autosuficiencia, no somos como los tigres, nos parecemos más a los lobos o así, y de hecho fueron los primeros animales con los que los humanos aprendimos a convivir, de tanto que se nos parecen, aunque ahora ya solo sean perros. Nosotros, es decir Rol de Pueblo, somos mutualistas y voluntaristas, aunque consideremos que la unidad mínima del derecho natural sea el individuo. Existe además una paradoja sobre el individualismo, son los colectivistas los que acaban más atomizados que los libertarios ya que delegan en el estado como proveedor universal, de manera que solo tienen que preocuparse de pagar impuestos pero no de crear y mantener vínculos comunitarios. Al hacer esto destruyen todos los vínculos sociales de interdependencia, que es como se estructura una sociedad de manera orgánica. Ven la independencia, la emancipación como una meta, cuando es un error, y nos referimos a que hacen que la mujer deje de depender de su marido y el marido de su esposa, el niño de sus padres y el anciano de sus hijos, o el individuo de sus vecinos, familiares y amigos, porque el estado ya provee de ayudas económicas, guarderías, residencias de mayores, servicios para la dependencia y servicios de emergencias que a la hora de la verdad se demuestra que funciona como el puto culo cuando viene una riada o explota un volcán. Por favor, tapen sus vergüenzas y luego ya si quieren vengan a darnos lecciones, pero no nos critiquen con la polla y los cojones a la vista.

Un saludo, queridos lectores.

ANEXO I: ¿QUÉ ES "UN FACHA"?
Dicen que un fascista es un liberal asustado, aquí decimos que un fascista es un socialista resentido y belicista.

  Un seguidor del fascismo o su versión alemana, el nacionalsocialismo. Destacan por ser ideologías exóticas, ni de izquierda ni de derecha, aunque se diga comúnmente que son de ultraderecha. Son ideologías furiosamente modernas (les gusta el Manifiesto Futurista de Marinetti y las tonterías que escribía Nietzsche), totalitarias (nada fuera del estado, nada en contra del estado), y tienen un origen ilustrado y romántico, son nacionalistas con raíces en el anarcosindicalismo que han dejado de ver la guerra abierta como un mecanismo indeseable para la revolución, de hecho tal vez decir que son sindicalistas o socialistas ultranacionalistas es la mejor forma de describirlas. Mitifican el pasado pero no son ideas reaccionarias, es decir, lo que proponen no se alinea con el antiguo régimen, con la corona, con la iglesia, los foros o las formas mancomunadas de propiedad privada comunal, sino que son abiertamente revolucionarios a la vez que proponen una falsificación de la historia y la tradición. El fascismo italiano no explícitamente racista como lo es el nazismo alemán, siendo el racismo otra idea ilustrada basada en pseudociencias como la frenología y todo eso.
Su peor parte es la parte económica, sin duda, lo que se llama autarquía, que consiste en una economía planificada que tuvo logros tan importantes como producir escasez de aceite de oliva ¡en Italia!.

  Desde aquí señalamos que infinidad de progres y gafapastas posmodernos alcanzan el clímax leyendo a Nietzsche y especialmente a Heidegger. Ante tales desajustes recomendamos leer bien a Santo Tomás, para alcanzar así un pensamiento prudentemente razonable y sensato.

ANEXO II: ¿QUÉ ES UN REACCIONARIO?
Un reaccionario es un ciudadano normal que nunca fue liberal ni socialista.

  Cualquier persona alineada con formas políticas propias del antiguo régimen. La mayoría de los mal llamados reaccionarios son antiliberales autoritarios que defienden un estado fuerte y cierto mercantilismo o capitalismo de amigos, es decir, formas propias del absolutismo, y paradójicamente, del liberalismo, que es la ideología que más ha centralizado el poder en el estado, y que ahora pide papas porque como decía Bastiat, "han aprendido que el estado es muy caro y que además lo tienen que pagar ellos". Un verdadero reaccionario es directamente premoderno, y a consecuencia de esto huye de conceptos derivados del absolutismo y prefiere estados menos centralizados o directamente policentralismo o panarquía. ¿Qué que es panarquía? Lo buscáis, que no da tanto trabajo.