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| Melkor/Morgoth, el Primer Señor Oscuro |
Tolkien el anarquista y Melkor
Mis opiniones políticas se inclinan cada vez más hacia el anarquismo (entendido filosóficamente, es decir, la abolición del control, no hombres barbudos con bombas) o hacia una monarquía "inconstitucional". Arrestaría a cualquiera que use la palabra "Estado" (en cualquier sentido que no sea el reino inanimado de Inglaterra y sus habitantes, algo que no tiene poder, derechos ni mente); y tras darles una oportunidad de retractarse, ¡los ejecutaría si persistieran en su obstinación!
—De la Carta 52 a Christopher Tolkien el 29 Noviembre de 1943, cuando este estaba haciendo la mili en Manchester.
¿Y por qué hablamos de Morgoth? ¿Por qué mezclamos a Tolkien en este alegato anarquista Bueno, pues porque Tolkien era anarquista, y lo dice él mismo a su propio hijo Christopher, solo tenemos que leer la carta 52, que no reproduciremos ni traduciremos íntegramente porque damos por sentado que sois listos y sabéis idiomas. Solo remarcaremos que si usáis un traductor automático no dice "Teocracy", dice "Theyocracy", remitiendo a la naturaleza casi divina que se le otorga al estado cuando en realidad solo es una oligarquía (they, ellos) ejerciendo poder de arriba a abajo. Esto mismo es lo que hace Melkor (literalmente Melkor significa "el que se alza en poder"), él es poderoso, el más poderoso de entre los Valar, así que automáticamente piensa "aquí tengo que mandar yo y se tiene que hacer lo que a mí me parezca, que soy el más listo de todos", y empieza a hacer las cosas sin tener en cuenta al resto, y por supuesto, todo cosas malas. Habrá quien se pregunte "ya, pero ¿y si Melkor fuese bueno?". Pues si fuese bueno sería Manwë, que sí tenía en cuenta al resto y coordinaba y dirigía en vez de simplemente imponerse. Siempre evitaba el uso de la fuerza y no obligaba a ningún otro Valar a hacer nada que no quisiese. Aquí siempre nos choca la insistencia de algunas personas en pedir un tirano benévolo que extermine a los malos y establezca una tiranía que vele por los intereses de todos, como si eso se pudiese hacer. Si pedimos el uso indiscriminado del poder y la fuerza, incluso en forma de violencia directa, contra aquello que no nos gusta, ¿cómo vamos a esperar que no la ejerzan contra nosotros en determinado momento?
Melkor es el poder personificado, literalmente el Diablo que aspira a ser el Señor de Este Mundo y se tiene por igual a Dios. Aspira a aplastar a todo el mundo que no acepte que su visión de las cosas es la única y verdadera, incluso a los demás Valar y al propio Eru Ilúvatar. Se está dando a si mismo la legitimidad de hacer todo lo que venga en gana, de ordenar todo a su gusto, incluso lo que no le pertenece, simplemente porque se ve capaz de hacerlo, y su poder va mucho más allá del Estado, que es el mal que representaría Sauron. Sauron sería Legal Maligno, estableciendo reinos, alianzas y pactos políticos para logar el poder, mientras que Melkor sería Caótico Maligno, limitándose a usar su pura fuerza bruta para hacer todo lo que quiere, de una manera acorde a la barbarie y a la simple dominación más absoluta, sin leyes, ni estado ni nada que lo pueda limitar de manera alguna, porque él mismo ya es el Poder. En este sentido es un aristócrata, un conquistador, y Sauron un diplomático, un demagogo.
Diluyendo el veneno
Si Sauron creó los Anillos de Poder con el objetivo de usarlos para subordinar a Elfos, Hombre y Enanos a su dominio vasallático, Melkor vertió su poder sobre toda Arda para corromperla, y que los bosques se vuelvan oscuros y densos, los animales bestias feroces y terribles y todo eso, supongo que los hombres se vuelven mezquinos, rencorosos, violentos y ambiciosos también, y los elfos y los enanos igual, al menos en la primera edad. Es lo que se llama la Sombra. Directamente hace que todas las cosas se hagan malas y corruptas con el tiempo, y pasen a servirlo él incluso sin quererlo ni saberlo. Lo peor del Anillo de Morgoth es que no se puede destruir, porque no vamos a destruir el Mundo, tendremos que conformarnos con que es como es y sobrevivir en él de la mejor manera posible.
Como el poder es malo y nos acerca a Morgoth, aunque no tengamos uno de los Grandes Anillos, lo que hay que tratar de hacer es diluir el poder, igual que se diluye un veneno. En la obra de Tolkien siempre que aparece un gran poder político acaba irremediablemente provocando maldades. Pensemos en los Reinos de los hijos de Fëanor y como acabó toda Beleriand, arrasada por su culpa, no solo por Morgoth.
Resumen y ejemplos
Cuanto más poderoso sea un reino o un gobernante y más poder ejerza directamente, más se alejará del bien, a no ser que deliberadamente busque descentralizar el poder y siempre lo delegue o lo disperse entre vasallos y aliados en distintos territorios. ¿Puede haber un reino bueno y dedicado a la virtud que a la vez sea poderoso en términos políticos, militares, etc? Si está centralizado, es decir, es un estado unitario, con un único líder o un grupo muy reducido de gobernantes, no, no puede. Algunas de sus partes sí que podrían (las que operen a nivel local), pero desde luego las que estén más arriba en la jerarquía, no, porque necesitan ser malas para mantener su puesto, como el Príncipe de Maquiavelo. Si queremos construir un reino fuerte para nuestra ficción necesariamente debe de ser feudal o algo parecido y no debe de centralizar el poder en unos pocos individuos, aunque existan clases sociales más favorecidas que otras.
Por ejemplo, un reino formado por un rey y sus caballeros evidentemente sería Legal, e incluso podría ser Bueno si el poder de los caballeros y estuviese restringido por un código moral muy estricto y pudiese ser cuestionado por los vasallos, es decir, a los caballeros se les permite hacer muy pocas cosas y bajo una jurisdicción muy acotada, aunque se exija que para ser caballero haya que ser de noble cuna. Si estos caballeros fuesen malvados, lo que harían seguramente sería establecer una petición especial para agredir a gente sin que se considere ilegítimo, por ejemplo alegando "es que son paganos", que es lo que hacían los Caballeros Teutónicos en el Báltico a los Polacos y a los Lituanos.
Una república del tipo que sea (mercantil, nobiliar, etc), con unos gobernantes electos lo tendría más difícil, porque el hecho de que los gobernantes necesiten ser elegidos para gobernar activaría mecanismos políticos probablemente más perversos que simplemente una monarquía hereditaria. Hablamos de compra de votos a cambio de favores, amenazas, sobornos, etc. Esto es contraintuitivo, porque la monarquía feudal hace también esto, premiando la lealtad con cargos y dominios, pero a priori parece menos justa, menos legítima, y es mejor precisamente por eso, porque no parece buena y eso hace que todo el mundo se fie menos de los gobernantes y sea mucho más exigente con ellos. "Oye, a ti no te hemos elegido, no te pases de listo porque una furcia natatoria te diese una espada". Si un señor feudal no trata bien a sus súbditos, no va a poder mantener el cargo mucho tiempo, o recurrirá a la brutalidad, poniendo aún más en peligro su cargo. Esto un señor local no puede hacerlo, esa clase de abuso se perpetra mejor desde el Estado Central, donde si surgen protestas de repente aparecen miles de policías y soldados sacados de lugares distintos al que han de reprimir para no que tengan demasiada empatía hacia esa gente a la que van a dar leña. Por ejemplo, en las Dragonadas que Luis XVI organizó contra los Bretones hemos de suponer que los Dragones fueron traídos de otras partes de Francia, porque es dudoso que nadie quiera masacrar, saquear y violar a sus propios vecinos.
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| Dragón |
Un Estado que quiera mantener a sus gobernantes en el cargo a la fuerza, aún sin legitimidad y con toda la población en contra, se militarizaría para reprimirla, pero el objetivo del militarista estado feudal fantástico no es ese, sino defenderse de enemigos externos, porque generalmente los gobernantes no quieren masacrar a sus siervos, pues los necesitan. Este es el estándar de los pequeños estados feudales Legales Buenos y Legales Neutrales de las obras de fantasía, que no son malvados porque tienen a los orcos, hobgoblins y reinos malignos como antagonistas, que están instalados a su vez en formas de gobierno particularmente militaristas, siendo Legales Malignos y Neutrales Malignos.
Ya que hemos hablado de Melkor, cabe decir que su gobierno sería Neutral Maligno, ya que no es especialmente anárquico pues es capaz de establecer jerarquías y alianzas, pero a la vez tampoco es especialmente institucional, ya que no sigue normas fijas y solo busca servirse a sí mismo. Llegará a acuerdos y negociará si hace falta o destruirá sin compasión para lograr su fin, que es el poder por el poder. Sauron es mucho más ordenado, siendo Legal Maligno, capaz de gobiernar a los orcos de una manera mucho más absoluta y con un control mucho mayor que el que tuvo su maestro, además de es capaz establecer una red mundial de alianzas y crear reinos vasallos usando a sus lugartenientes.
Otros ejemplos de razas fantásticas, como por ejemplo los enanos, que suelen tener alineamiento Legal Bueno, logran tener estados fuertes pero no ser malvados porque son clanes, o sea, todos son parientes, y los gobernantes, que son los ancianos de los clanes, ya sean reyes, consejos de ancianos o consejos gremiales, todos muy viejitos y barbones, no abusan de su poder porque no perciben a sus subordinados como súbditos sino como parientes, y aparentemente esto es suficiente. Tampoco se menciona que tomen esclavos o invadan naciones ajenas a sus dominios tradicionales, así que podemos afirmar que efectivamente los enanos parecen razonablemente bondadosos, pese a sus tosquedad en las maneras y su terquedad.
La Barbarie
En la fantasía (y en la vida real) los bárbaros no siguen normas estrictas, carecen de un cuerpo legislativo formal y de instituciones más allá de la tribu, que es una familia extensa o incluso una nación vinculada por el lazo de parentesco con un antepasado muy prestigioso, frecuentemente legendario, y respetan más la fuerza y la capacidad que la tradición y las normas. Eso hace que funcionen según un código de honor personal en el que el individuo percibido por los demás como más fuerte o prestigioso es automáticamente respetado, que no necesariamente obedecido. En cierto modo esto hace que tengan valores aristocráticos y que tiendan a no formar gobiernos (si acaso confederaciones que duran breves periodos de tiempo) porque sus sociedades se basan el prestigio personal y familiar, no en el control institucional. Esto no significa que no acumulen poder, sino que su dominio se basará en la fuerza directa, sin utilizar ninguna institución, o sea, que pueden ser malvados sin necesidad de Estado. Un bárbaro que domine una nación civilizada no controlará su gobierno o su administración, sino su ejército, aunque generalmente los bárbaros no quieren conquistar, sino saquear y volver a sus tierras. Lo que motivó las grandes migraciones bárbaras y que hayan querido entrar en los grandes imperios fue un cambio climático, buscaban tierras donde establecerse para no morirse de hambre, que fue lo que pasó en los siglos III y V y después con los mongoles en el XIII-XIV, que son los hechos que realmente ponen fin a la Antigüedad y luego a la Edad Media.
Resumen y ejemplos
En la fantasía los "reinos" de los bárbaros son Caótico Neutrales o Caótico Buenos si son humanos, o Caótico Malignos si son no humanos. Evidentemente pueden tener un Rey, pero va a ser un caudillo, un jefe militar, no un burócrata o un estadista, y proyectará su poder mediante fuerza militar, no de instituciones. Por ejemplo, Conan el Bárbaro o Kull de Atlantis llegan al poder después de confabulaciones/golpes de estado en los que asesinan al monarca, de una manera parecida a lo que hizo Odoacro con Rómulo Augusto, pero ten en cuenta que los bárbaros buscan saquear y no conquistar, salvo que sus tierras natales tengan algún problema como superpoblación o mal clima. Por ejemplo, los vikingos buscaban activamente colonizar nuevas tierras porque el Óptimo Climático Medieval hizo que la población en Escandinavia aumentase demasiado.
Los elfos (no los de Tolkien) son un ejemplo paradigmático también de raza fantástica, como los enanos, pero ellos tienden al alineamiento Caótico Bueno, o Caótico, más generalmente. En casi todas las obras no tienen imperios o reinos grandes, sino pequeños reinos, feudos, bastiones, refugios y cosas parecidas, poder a muy pequeña escala y con pocas instituciones, que se mantienen gracias al prestigio de su líder, porque los elfos son profundamente aristocráticos, y como viven mucho, normalmente de manera indefinida, no tienen el problema del personalismo, que muere el rey y se acabó el reino (En realidad si lo tienen, claro, pero es que duran mucho). Los altos elfos tolkenianos o de otras obras sí crean estados grandes (al menos hasta su declive en la tercera edad), y son más bien Legales Neutrales, creando instituciones y reinos grandes que pueden ser Legales Buenos solo porque en realidad los elfos suelen hacer pocas cosas. A diferencia de los elfos "estándar" los elfos oscuros o malignos (no los tolkenianos) suelen ser Legales Malignos, ejerciendo mucho control institucional sobre la sociedad.
La Burocracia y el Misticismo
En la obra de Tolkien, de Valinor llegaron 5 Istari, que eran Saruman, Gandalf, Radagast, Alatar y Pallandro. Estos dos últimos, los Magos Azules, se fueron al este, y allí se perdieron de las historias al dedicarse al establecimiento de cultos secretos y de misterios, órdenes iniciáticas y masonadas varias. Esto era funcional y disfuncional a Sauron a la vez, porque efectivamente extiende su religión (Sauron se presenta a sí mismo como el Profeta/Emisario o Sumo Sacerdote de Melkor) pero la vuelve impenetrable a quien no pertenezca a los cultos secretos y además cada culto compite con el resto por el control de la administración, generando una burocracia impenetrable, que no tiene como objetivo gobernar bien, sino generar puestos y cargos técnicos que no se sabe en qué consisten porque nadie entiende la burocracia, así que quedan reservados para los propios miembros de la burocracia, y generalmente consisten en capturar y retener recursos en hacer procedimientos administrativos muy confusos y redundantes. El mayor freno al estado, realmente, no es la voluntad de libertad de los pueblos, sino la propia burocracia estatal, que nos regala un elefantiásico leviatán que para mover una pata y aplastarnos tiene que pedirle permiso por escrito a las otras tres, por duplicado, y compulsado con un sello oficial, en vez de simplemente hacerlo. La obsesión burocrática nació precisamente del del deseo de racionalización y cuantificación de las enormes cifras y volúmenes de información que la administración del Estado Moderno genera, una idea copiada de las Logias Masónicas que han impulsado el Estado Liberal, y que como ya dijimos antes, no mejora la administración, solo genera puestos donde colocar a personas afines, de manera que el Gobierno pueda generar redes clientelares mediante la adjudicación de cargos inventados acompañados de sueldos públicos.
La burocracia y el misticismo son como un laberinto administrativo, procedimental o académico creado de manera deliberada para que al Poder solo puedan llegar determinados expertos muy leales al gobierno. La forma política es la tecnocracia, y es una formal Neutral Absoluta o Legal, ya sea Legal Neutral o Legal Maligna, pero nunca Legal Buena. El objetivo de la burocracia es garantizar que se cumplen los procedimientos requeridos o generar más burocracia para generar más cargos. Los ejemplos de fantasía más típicos son las Magocracias. Las Repúblicas Mercantiles también funcionan bajo este patrón, para que nadie ajeno al funcionamiento interno de un gremio o casa de mercaderes pueda acceder al poder.
El Crimen y el mercado
En la fantasía hay a menudo gremios de ladrones, contrabandistas y cosas así, el equivalente del mundo real del crimen organizado. Los criminales crean estructuras paraestatales que funcionan de una manera parecida al sistema feudal, con una estructura parecida a la militar, e intimidan y extorsionan a los débiles y sobornan y compran a los poderosos para obtener beneficios. Tenemos la imagen en la mente de esa extorsión mafiosa a cambio de protección con forma de seguro antiincendios obligatorio que si te niegas a pagar ten por seguro que tu negocio va a arder una noche más pronto que tarde. En cuanto a la economía, los mafiosos, el crimen organizado, los gremios y toda esta caterva de indeseables no usan mecanismos de libre mercado, sino que buscan regularlo a su favor o saltarse las normas que otros sí tienen que cumplir, es decir, son mercantilistas o corporativistas. Abre un negocio en un territorio de una mafia, y tratarán de cobrarte, y si pagas tendrás ventaja sobre quien no, obviamente, mientras que a jueces y oficiales del orden público tratarán de sobornarlos, y si no aceptan sobornos comenzarán las amenazas, y ojo, porque los mafiosos sí suelen cumplir sus promesas ya que están instalados en un sistema parecido al feudalismo, donde importa la reputación personal.
Resumen y ejemplos
Las organizaciones criminales de los juegos de rol son siempre Caóticas, generalmente Caóticas Neutrales o Caóticas Malignas, pero nunca Caóticas Buenas, salvo que nos topemos con unos bondadosos e idealistas forajidos que roban a los nobles para devolver esos tributos a los pobres. Un gremio de ladrones realista se parece más a la mafia que a la Banda de Alegres Forajidos de Sherwood, es decir, parasitan a la sociedad y le extraen unas rentas, y a veces pueden formar parte del propio gobierno. Un señor feudal especialmente abusivo se parece más a un mafioso que a un noble.
En la fantasía, como en el mundo real, no existe el libre mercado, solo hay mercantilismo, y los poderes económicos irremediablemente se aliarán con el Estado si pueden, es decir, con los Gobernantes, e intentarár que hagan leyes a medida que les sean favorables a ellos y desfavorables a sus competidores, y como lo que hace una economía regulada en realidad es proteger al empresario más incompetente en zonas con muchas mafias no hay buenos negocios. Habrá quien diga que se puede regular bien. Pues que lo siga diciendo si quiere. Ayer nosotros hicimos un trío con dos gemelas.
La Comarca
El gobierno de la Comarca es un ejemplo paradigmático de merindad o municipalismo. Tienen un Alcalde y cuatro Sheriffs, por lo cual suponemos hay algún impuesto municipal destinado al mantenimiento de carreteras e infraestructuras y un pequeño cuerpo de alguaciles, y que se cuentan con un montón de tierras mancomunadas y muchas tierras de uso privativo, particular. Vemos que hay servidumbre (Sam es un siervo de Frodo) probablemente basada en algún censo enfiteutico o foro, y que los hobbits usan buena moneda, son pacíficos, trabajadores y que no roban ni son maleantes. Eso es un modelo muy cercano a un anarquismo de propiedad privada, basado en el voluntarismo, el libre mercado y la libre asociación, y también en el estatus, que es lo que marca las jerarquías, ya que no se sabe que Frodo y Bilbo trabajen de nada, se limitan a vivir del arrendamiento que les pagarían los Gamyi y otras familias sin que nadie les venga a decir que son unos cerdos explotadores y no sé sabe que más. Aparentemente los hobbits están libres de la influencia de Melkor, y no corrompieron su pequeño miniestado. El Señor Frodo no trata de subir el arrendamiento a los Gamyi porque quiera más beneficios, y los Gamyi tampoco tratan de que les cobre menos, suponemos que las tierras son especialmente buenas y que todo el rato hay de todo.
Resumen y ejemplos
Los censos enfitéuticos eran la norma general en el antiguo régimen. Implican un acuerdo privado mediante el que un censualista (dueño) otorga un derecho real sobre unas tierras al enfiteuta (siervo) a cambio de recibir un pago llamado canon o foro, que suele ir de un 5-20% de los beneficios (aunque normalmente rondaba un 10%, un diezmo) mientras él censualista conservaba el dominio directo. El enfiteuta puede hacer lo que quiera con esas tierras a cambio de un canon o foro, normalmente construirá una vivienda en ellas y las dedicará al cultivo. Otros usos más específicos requerirían el permiso del censualista, como por ejemplo venderlas o traspasarlas. Este acuerdo se otorgaba por un tiempo indefinido o muy largo, y era heredable. Es la base del feudalismo, un acuerdo personal y voluntario, parecido al vasallaje, solo que el vasallaje deriva más de la devotio germánica y del patronus-cliens romano, y tiene un carácter más político-militar, estando reservado para nobles.
Un estado como la Comarca, pequeñito, pacífico, moderadamente próspero, con un buen mercado y buena moneda y sin desigualdades significativas o no tan graves como para que provoquen tensiones sociales podría ser Neutral Bueno, y probablemente el único que pueda tener este alineamiento, que de hecho es un alineamiento muy extendido entre los medianos.