¿Qué carallo es eso de los juegos de rol?
Los juegos de rol son como como los pimientos de padrón, unos pican y otros no, o hay dos tipos de juego de ror, unos son enfermedad y otros son demonio.
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| Agárralo bien, brother. |
Venga, retomemos. Hay dos juegos de rol, unos son los que juegan los papás y las mamás, siempre bajo el vínculo sagrado y respetuoso del Santo Matrimonio, en los que uno se ducha después, y otros que se juegan entre amigos (o no, pero se espera al menos cierto intento de cordialidad) y en los que uno se ducha antes, por aquello de la olor. A nosotros nos interesa el segundo tipo, y por favor, no nos vengáis con mierdas que dan ascopena a la mesa, como la tarjeta X y paridas similares, porque da la impresión de que con esas cosas lo que queréis es jugar a los primeros, y no, queremos jugar a los segundos. En los primeros nuestra experiencia es extremadamente limitada, solo sabemos que " más fuerte" no es una buena palabra de seguridad, y que "para, para, que me cago" funciona incluso mejor que una palabra de seguridad. Dicho esto, hablemos de qué es un juego de rol DE MESA, o sea, los segundos.
Resulta que a lo largo del tiempo se le ha llamado juego de rol a cualquier cosa, y se ha dicho cualquier cosa, como que el objetivo es divertirse, cosa que es cierta pero que no es un atributo indispensable de un juego de rol, el objetivo de jugar al futbolín también es divertirse y nadie diría que es un juego de rol. Procuraremos entonces decir solo cosas serias, entre las cuales están las siguientes:
1ª - Es un juego
Puede parecer la hostia tener que decir esto, pero es cierto. Un juego es una actividad lúdica, o sea, que se hace para divertirse. Hay más cosas que se hacen para divertirse, pero el juego se hace más o menos con un animus iocandi, o sea, no es en serio, no hay que tomárselo en serio, aunque sí suficientemente en serio como para respetar las reglas del juego. No hay que creérselo, eso es de flipaos, y luego viene el bleed, los piques, los roces y resulta que ya no es divertido. Claro que no es divertido, si te tomas el juego en serio acabas gritándole a un monitor, como el Xokas. Ya no estás jugando, estás haciendo otra cosa, no sabemos muy bien lo qué pero tiene que ver con la salud mental.
2ª - Se juega con un personaje
Evitamos decir se interpreta un personaje porque aunque se pueda interpretar no es un requisito hacerlo. Jugamos desde la perspectiva de un personaje que no somos nosotros mismo, ni un alter ego tampoco, es simplemente un personaje inventado que puede tener más o menos cosas de nosotros mismos, pero es siempre inventado y no tiene nada que ver con nosotros más allá de que juguemos con él. Hay quien lo interpreta, y habla como si hablase el personaje, pone voces, hasta hay quien se disfraza, etc. Vale, eso es interpretar al personaje o caracterizarse como el personaje pero en realidad es suficiente con jugar con él y decir lo que hace, incluso en tercera persona. No te creas tu personaje, eso es buscarse un problema que no necesitas y que ya hemos explicado en el punto 1º, pero procura ser coherente con él. Que tu personaje sea creíble no significa que te lo tengas que creer, igual que el mundo imaginario en el que transcurre el juego.
Ah, que no se nos olvide: este personaje con el que jugamos cuenta con una serie de atributos que tienen valores numéricos, y con atributos no nos referimos a las stats, sino de la serie de especificaciones que definen las propiedades de ese objeto que es el personaje, como en la informática.
3ª - Números y azar
A menudo en esos prefacios coñazo que es obligatorio meter en los juegos, aunque nos gustaría saltárnoslos, se dice "es como una obra de teatro improvisada", y eso es la peor y más confusa definición de todas, y no tanto por mala como por confusa.
Las obras de teatro no se improvisan, primero se escriben y luego se representan. Lo de improvisar artes escénicas es una especie de performance o happening, y hay entre ellas la misma diferencia que hay entre la asfisfixia autoerótica y la autoasfíxia erótica.
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| El Famoso guitarrista Paco de Lucía. |
En nuestra opinión hace más honor a la verdad decir que un juego de rol es una clase de matemáticas para parvulitos mezclada con un casino en la que se decide si Pedrito puede ir o no al baño en función del resultado de la suma de los valores obtenidos en unos dados con formas de poliedro, a veces regulares a veces no. Para ello Pedrito tiene que tirar los dados, sumarle el valor de su habilidad en oratoria y si el resultado iguala o supera un número elegido de antemano en función de la buena disposición de la profesora, esta le permite ir. Pedrito puede rolear, decir "Profe, ¿puedo ir al baño?" y tirar, o decir "tiro para ir al baño" y tirar, eso da igual, el caso es que tire y que la tirada sumada a su oratoria dé para poder ir al baño.
El azar viene por la parte de los dados, claro, y se usan dados, dados poliédricos de colores. "Conozco un juego que usa cartas". Conoces mierda, hemos dicho que se juega con dados, usar cartas convierte el juego en una aburrida planificación de recursos, no en una emocionante y adictiva aventura llena de dados de colores.
Si no hay dados o formas de introducir aleatoriedad y un sutil cálculo de probabilidad mediante aritmética simple podemos estar ante un juego, pero no ante uno de rol.
4ª - Perspectivismo
Hay quien dice que es un juego narrativo. No, no lo es necesariamente, el juego es perspectivista. Hay una narración, pero se prima el punto de vista y la participación de los personajes en ella, no la narración en sí misma. ¿Conocéis Rashomon, de Kurosawa? Pues aquí pasa esencialmente lo mismo, y no hablamos de cometer asesinatos y violaciones, sino de que se cuenta una historia desde la perspectiva de sus protagonistas. Si algo no está sucediendo directamente delante de un personaje los jugadores no lo saben.
5ª - Master y reglamento
Como es un juego tiene unas normas que todos los jugadores deben conocer, y un máster, árbitro, narrador, director de juego, etc. Los jugadores no dicen al máster como tiene que interpretar las reglas y el máster no les dice a los jugadores lo que tienen que hacer sus personajes. Si somos capaces de respetar esto ya somos capaces de bastante. El máster tampoco narra cosas que los personajes no ven o puedan no saber, a no ser que tenga complejo de dramaturgo. De esos hay muchos.
6ª - Es un juego social
Parece mentira que haya que decirlo, pero hay que decirlo: No existe el rol en solitario, eso es una autistada. Si alguien juega al solitario con una baraja francesa, no está jugando al poker, aunque use una baraja de poker, porque al poker se juega con dos personas o más. Podrá decir que está jugando a las cartas, pero no al poker, y podríamos poner ejemplos más soeces, pero mejor no.
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| El brazo de tirar el dado |
Con el rol pasa lo mismo, no hay juegos de rol de mesa en solitario, y se puede poner la gente como quiera y patalear, que nos da igual. Los videojuegos de RPG tienen el mismo problema, son una experiencia necesariamente más limitada que los TTRPG porque lo que están haciendo es contarte una historia que ya está cerrada y que tú simplemente exploras con un personaje porque es lo que cabe en... los 200GB o así que ocupe el juego en cuestión.
¿Ya está? ¿Esto es todo?
Pues sí, lo esencial son estos seis puntos. En realidad la parte que concierne a la agenda de los personajes jugadores es propia de lo que llamamos sandbox, que aquí consideramos que es la mejor y más purista forma de jugar al rol, pero hay más, y no es que sean aburridas o malas, pero a veces se alejan tanto de eso que llegan a parecer otras cosas. Por ejemplo, para jugar una buen juego narrativo o de investigación y misterio no es necesario un reglamento fuerte ni demasiados dados, o muchas de las cosas que se usan en un sanbox, y hasta se agradece jugar de vez en cuando a algo que simplemente consiste en dejarse llevar o en ir tirando de un hilo como Ariadna.
¿O no?


