jueves, 21 de noviembre de 2024

Qué es un juego de rol

 

¿Qué carallo es eso de los juegos de rol?


  Los juegos de rol son como como los pimientos de padrón, unos pican y otros no, o hay dos tipos de juego de ror, unos son enfermedad y otros son demonio.

Agárralo bien, brother.

 
 Venga, retomemos. Hay dos juegos de rol, unos son los que juegan los papás y las mamás, siempre bajo el vínculo sagrado y respetuoso del Santo Matrimonio, en los que uno se ducha después, y otros que se juegan entre amigos (o no, pero se espera al menos cierto intento de cordialidad) y en los que uno se ducha antes, por aquello de la olor. A nosotros nos interesa el segundo tipo, y por favor, no nos vengáis con mierdas que dan ascopena a la mesa, como la tarjeta X y paridas similares, porque da la impresión de que con esas cosas lo que queréis es jugar a los primeros, y no, queremos jugar a los segundos. En los primeros nuestra experiencia es extremadamente limitada, solo sabemos que " más fuerte" no es una buena palabra de seguridad, y que "para, para, que me cago" funciona incluso mejor que una palabra de seguridad. Dicho esto, hablemos de qué es un juego de rol DE MESA, o sea, los segundos.

  Resulta que a lo largo del tiempo se le ha llamado juego de rol a cualquier cosa, y se ha dicho cualquier cosa, como que el objetivo es divertirse, cosa que es cierta pero que no es un atributo indispensable de un juego de rol, el objetivo de jugar al futbolín también es divertirse y nadie diría que es un juego de rol. Procuraremos entonces decir solo cosas serias, entre las cuales están las siguientes:

1ª - Es un juego

Puede parecer la hostia tener que decir esto, pero es cierto. Un juego es una actividad lúdica, o sea, que se hace para divertirse. Hay más cosas que se hacen para divertirse, pero el juego se hace más o menos con un animus iocandi, o sea, no es en serio, no hay que tomárselo en serio, aunque sí suficientemente en serio como para respetar las reglas del juego. No hay que creérselo, eso es de flipaos, y luego viene el bleed, los piques, los roces y resulta que ya no es divertido. Claro que no es divertido, si te tomas el juego en serio acabas gritándole a un monitor, como el Xokas. Ya no estás jugando, estás haciendo otra cosa, no sabemos muy bien lo qué pero tiene que ver con la salud mental.

2ª - Se juega con un personaje
Evitamos decir se interpreta un personaje porque aunque se pueda interpretar no es un requisito hacerlo. Jugamos desde la perspectiva de un personaje que no somos nosotros mismo, ni un alter ego tampoco, es simplemente un personaje inventado que puede tener más o menos cosas de nosotros mismos, pero es siempre inventado y no tiene nada que ver con nosotros más allá de que juguemos con él. Hay quien lo interpreta, y habla como si hablase el personaje, pone voces, hasta hay quien se disfraza, etc. Vale, eso es interpretar al personaje o caracterizarse como el personaje pero en realidad es suficiente con jugar con él y decir lo que hace, incluso en tercera persona. No te creas tu personaje, eso es buscarse un problema que no necesitas y que ya hemos explicado en el punto 1º, pero procura ser coherente con él. Que tu personaje sea creíble no significa que te lo tengas que creer, igual que el mundo imaginario en el que transcurre el juego.

  Ah, que no se nos olvide: este personaje con el que jugamos cuenta con una serie de atributos que tienen valores numéricos, y con atributos no nos referimos a las stats, sino de la serie de especificaciones que definen las propiedades de ese objeto que es el personaje, como en la informática.

3ª - Números y azar
A menudo en esos prefacios coñazo que es obligatorio meter en los juegos, aunque nos gustaría saltárnoslos, se dice "es como una obra de teatro improvisada", y eso es la peor y más confusa definición de todas, y no tanto por mala como por confusa.
Las obras de teatro no se improvisan, primero se escriben y luego se representan. Lo de improvisar artes escénicas es una especie de performance o happening, y hay entre ellas la misma diferencia que hay entre la asfisfixia autoerótica y la autoasfíxia erótica.

El Famoso guitarrista Paco de Lucía.

  En nuestra opinión hace más honor a la verdad decir que un juego de rol es una clase de matemáticas para parvulitos mezclada con un casino en la que se decide si Pedrito puede ir o no al baño en función del resultado de la suma de los valores obtenidos en unos dados con formas de poliedro, a veces regulares a veces no. Para ello Pedrito tiene que tirar los dados, sumarle el valor de su habilidad en oratoria y si el resultado iguala o supera un número  elegido de antemano en función de la buena disposición de la profesora, esta le permite ir. Pedrito puede rolear, decir "Profe, ¿puedo ir al baño?" y tirar, o decir "tiro para ir al baño" y tirar, eso da igual, el caso es que tire y que la tirada sumada a su oratoria dé para poder ir al baño.

  El azar viene por la parte de los dados, claro, y se usan dados, dados poliédricos de colores. "Conozco un juego que usa cartas". Conoces mierda, hemos dicho que se juega con dados, usar cartas convierte el juego en una aburrida planificación de recursos, no en una emocionante y adictiva aventura llena de dados de colores.

  Si no hay dados o formas de introducir aleatoriedad y un sutil cálculo de probabilidad mediante aritmética simple podemos estar ante un juego, pero no ante uno de rol.

4ª - Perspectivismo
  Hay quien dice que es un juego narrativo. No, no lo es necesariamente, el juego es perspectivista. Hay una narración, pero se prima el punto de vista y la participación de los personajes en ella, no la narración en sí misma. ¿Conocéis 
Rashomon, de Kurosawa? Pues aquí pasa esencialmente lo mismo, y no hablamos de cometer asesinatos y violaciones, sino de que se cuenta una historia desde la perspectiva de sus protagonistas. Si algo no está sucediendo directamente delante de un personaje los jugadores no lo saben.

5ª - Master y reglamento
Como es un juego tiene unas normas que todos los jugadores deben conocer, y un máster, árbitro, narrador, director de juego, etc. Los jugadores no dicen al máster como tiene que interpretar las reglas y el máster no les dice a los jugadores lo que tienen que hacer sus personajes. Si somos capaces de respetar esto ya somos capaces de bastante. El máster tampoco narra cosas que los personajes no ven o puedan no saber, a no ser que tenga complejo de dramaturgo. De esos hay muchos.

6ª - Es un juego social
Parece mentira que haya que decirlo, pero hay que decirlo: No existe el rol en solitario, eso es una autistada. Si alguien juega al solitario con una baraja francesa, no está jugando al poker, aunque use una baraja de poker, porque al poker se juega con dos personas o más. Podrá decir que está jugando a las cartas, pero no al poker, y podríamos poner ejemplos más soeces, pero mejor no.


El brazo de tirar el dado

  Con el rol pasa lo mismo, no hay juegos de rol de mesa en solitario, y se puede poner la gente como quiera y patalear, que nos da igual. Los videojuegos de RPG tienen el mismo problema, son una experiencia necesariamente más limitada que los TTRPG porque lo que están haciendo es contarte una historia que ya está cerrada y que tú simplemente exploras con un personaje porque es lo que cabe en... los 200GB o así que ocupe el juego en cuestión.

¿Ya está? ¿Esto es todo?

  Pues sí, lo esencial son estos seis puntos. En realidad la parte que concierne a la agenda de los personajes jugadores es propia de lo que llamamos sandbox, que aquí consideramos que es la mejor y más purista forma de jugar al rol, pero hay más, y no es que sean aburridas o malas, pero a veces se alejan tanto de eso que llegan a parecer otras cosas. Por ejemplo, para jugar una buen juego narrativo o de investigación y misterio no es necesario un reglamento fuerte ni demasiados dados, o muchas de las cosas que se usan en un sanbox, y hasta se agradece jugar de vez en cuando a algo que simplemente consiste en dejarse llevar o en ir tirando de un hilo como Ariadna.
¿O no?

jueves, 14 de noviembre de 2024

El rol moderno es una mariconada para rojos

O de como el rojerío se cargó los juegos de rol, junto con todo lo que se le puso por delante.


  En otra época no hubiéramos escrito esto, fundamentalmente porque éramos rojelios como el que más, pero de todo se sale. O nos echan, más bien. En cuanto no se comulga con ciertas ruedas de molino hay sitios en los que no se puede estar, fundamentalmente porque surgen roces. Los que están allí se sienten atacados, se sienten incómodos ante ideas distintas (el debate es una agresión intolerable) o tienen miedo a quedar mal, o lo que sea, ese es su problema, no el nuestro. No vamos a pedir perdón porque no queremos volver. El caso es que llegados a cierto punto nos cansamos de que nos dijesen qué es lo que tenemos que decir y que cosas están prohibidas, en una especie de catecismo dictado por rojos y para rojos. ¡Peo cómo, e'to no se pue-disí, hombe! y se indignan, o sea, se hacen los dignos como si no estuviesen defendiendo con ahínco cosas que son verdaderas gilipollces. A algunos les falta el How dare you? a lo Greta, o un ¿Cómo osas osar? en plan Repelente Niño Vicente. Lo verdaderamente odioso de esto es que son gente muy castigadora, y entonces claro, quien no desea enfrentarse a un castigo vía cancelación y ostracismo social tiene que pasar necesariamente por el aro, y si no quiere decir las cosas que son imperativas, al menos se cuidará mucho de no decir las que están prohibidas, como que los niños tienen pene y las niñas vagina o que los impuestos son un puto robo, o si nos sentimos especialmente atrevidos, que antes no había tanto maricón ni tanta puta.
  A estas alturas no pretendemos ser conciliadores porque no creemos que haya nada que conciliar, y no queremos contemporizar con gente que tristemente está lobotomizada, porque si a estas alturas no se saltó del barco de la izquierda es que no se entiende cómo de grave se ha vuelto la situación, o peor, se quiere que sea así por vaya usté a saber que motivos siniestros. Ahora nosotros ya somos como el Capitán Adrados en Embajadores en el Infierno, somos católicos, apostólicos y romanos, y hemos venido aquí a luchar contra el comunismo. Quien no quiera ser tan facha, puede tomarse a sí mismo por un Van Helsing que lucha contra Drácula, solo que Drácula es imaginario y los vanpiro no esiste.



Cómo se fue todo a la mierda

  Antes todo lo que era un poco minoritario solía ser atacado más bien por medios y personas conservadoras, de derecha, vamos, básicamente porque no lo entendían o lo entendían mal. Basta con ver aquello que sucedió en América ('Murica) con lo del Satanic Panic, lo que al final hizo a TSR pasar por el aro y modular la fantasía oscura que hasta el momento hacía para convertirla en algo menos atacable y más family friendly, cosa que fue un error y que abrió la puerta a degradar el producto hasta llegar a lo que es ahora, también acompañado, eso sí, de un indudable éxito comercial.

  El caso es que los ataques que antes provenían del conservadurismo fueron empujando al público hacia ideas paulatinamente más de izquierda, cosa totalmente lógica, cuando los palos vienen de una dirección te mueves hacia la contraria, como los burros, que resultan ser más inteligentes de lo que su nombre indica. El problema es que lo que se va demasiado a la izquierda raramente vuelve, o no lo hace si llega a cruzar cierto horizonte de sucesos en el que te vuelves gilipollas y comienzas a aceptar todo de manera acrítica. El rojerío, socialismo, etc, es especialmente competente creando mecanismos de control social, lo que llaman "aparato cultural", o gramscianamente hablando, superestructuras, que no son otra cosa que una mezcla de redes clientelares, grupos de presión y finalmente entrismo, culminando con la infiltración en la dirección de cualquier grupo u organización para ir hacia ideas cada vez más de rojos y maricones. Está muy feo decirlo así, pero es que así es. Cuando aquí decimos de rojos y maricones, lo hacemos por dos motivos: porque no se puede decir, y como no se puede pues hay que decirlo todo lo que se pueda, y porque es más fácil decir de rojos y maricones que decir conjunto de ideas que fomentan y promueven formas de vida cada vez más degradadas, desordenadas e irresponsables que culpan  sistemáticamente a otros de sus propio fracaso para no responsabilizarse de sus malas decisiones. 


 La mayoría de la gente acepta esto a regañadientes, y no dicen nada porque no quieren ser tildados de fachas y expulsados de sus grupos y organizaciones, una actitud si bien algo cobarde, totalmente justificable y prudente, al menos en un corto plazo. Otros, creo que los que más, encuentran que cierta cantidad de progresismo es deseable porque lo contrario sería peor, una idea tan poco sensata como pensar que ingerir cierta cantidad de cianuro es deseable porque lo contrario sería una muerte lenta y dolorosa, pero también entendible si se tiene en cuenta que la mayoría de la gente ni sabe identificar el cianuro ni que es tóxico. Finalmente hay otro grupo más, los perversos que ejercen de comisarios políticos y que no solo están contentos con esto, es que además dan palmas con las orejas, y extirparán (harán la vida imposible) a cualquier elemento contrarrevolucionario (ahora cualquier individuo o colectivo no-rojo y estrictamente heterosexual) que se interponga en el camino del progreso, ya que esto es una inevitabilidad histórica, una profecía que augura un fin de la historia que no termina de llegar nunca. Vamos, Sopla tu trompeta, Gabriel. Estamos ante otra secta apocalíptica más, solo hay que fijarse en la clase de cosas que les preocupan. Nada más que decir de esto. ¿O sí?
Pues sí hay algo más que añadir: Los oportunistas. Siempre hay oportunistas, miserables, gente que no solo se pone de perfil, sino que apoyan ideas disruptivas sabiendo que lo son, solo porque son populares, y al hacerlo ganan cierto crédito social, o limpian una reputación dañada. Por ejemplo, muchos grandes fondos de inversión han financiado a las causa LGTBIQ+ (nos imaginamos que la cruz es para incluir también a los sacerdotes pedófilos y suponemos que por extensión también a los pedófilos seglares) y al ambientalismo, veganismo y demás -ismos y han fomentado eso de la DEI y el ESRB en productos de entretenimiento, solo por lavarse la puta cara después de haber provocado la crisis del 2008. Las compañías, ávidas de esos fondos, de esa financiación, han fomentado la contratación de ciertos elementos y han comenzado a pudrirse desde el departamento de Recursos Humanos. El mundo de los juegos de rol no es ajeno a esto, como es natural, e incluso en España, país cutre y penoso donde los haya se 
han editado Grandes Mierdones™ que han limpiado muchas reputaciones y tapado escándalos laborales a cambio del módico precio de no vender un cagao y coger polvo en estanterías y almacenes.
Ahora sí que no queda nada más que decir.

Infiltrando (colando) el relato

Que existe una lucha por controlar la cultura no nos lo hemos inventado nosotros en pleno delirio de whisky barato. Es obvio que hay una lucha por el relato a todos los niveles, tomando esa porquería de palabra, relato por "hacer pasar discursos políticos como hechos verificados y hacer pasar los hechos verificados como propaganda del adversario político", pero se nos queda largo, así que simplemente relato está bien. De elaborar relatos no sabemos porque no somos politólogos ni basuras humanas de ese ramo, pero sabemos cuales son sus tres Caballos de Troya: la pedagogía, el didactismo y la cultura, y sí, estamos en contra de todos ellos. Ningún producto de ocio, y menos un juego necesita nada de eso, son recursos empleados para infestar o infectar de ideología cosas que no la necesitan para nada y que son mejores sin ella. Explicaremos cada uno de estos troyanos, o aqueos, que son lo que iba verdaderamente dentro de la panza del caballo:

La Pedagogía
Consiste en enseñar lo que se desconoce, o más concretamente en reemplazar las competencias básicas y las materias propias de la enseñanza reglada por basura ideológica sin uso ni valor mediante la implantación de un plan de educación que ha elaborado un burócrata que en su puñetera vida dio clases de nada. Cuando se aplica a adultos se refiere a educarlos metiendo con calzador dentro del juego cosas que ni les importan ni les interesan pero que una agenda política exige. Si nos negamos a aceptar el contenido pedagógico es que somos peligrosos ultraderechistas y unos rancios, o sea, somos unas personas normales cualesquiera. 
 Por favor, no nos queráis enseñar más teoría marxista porque se nos sale el fetiche de la mercancía por las orejas, y si leemos más cosas queer mal escritas en lenguaje inclusivo vendemos el puto manual de segunda mano por cuatro duros.

El Didactismo
Consiste en que hay que estar aprendiendo todo el tiempo y en la gamificación esa de los cojones. Como hay gente que no vale para dar clases sin que bostecen hasta los ladrillos (cosa normal, explicarle cosas que no importan a personas a las que no les interesa a menudo tiene ese efecto) tienen que convertir todo en una especie de juego, como para que la cosa no se haga tan cuesta arriba. El problema es cuando por inversión esta gente entiende que todo juego tiene que ser también una clase, a menudo llena de contenido pedagógico. Pues no, no nos sale de los cojones aprender nada ahora, estamos aquí jugando a tirar dados, joder, como mucho aprenderemos el sistema del juego y el lore de su mundo, que ya bastante es. El objetivo de un juego, citando a Huizinga, que sé que os gusta, es jugar, no aprender. El aprendizaje es una consecuencia derivada que puede producirse o no, pero el juego ya es un fin en sí mismo. Quien juega a algo puede aprender, pero no juega para eso.

  Esto no sería tan absolutamente intolerable si el didactismo no fuese encaminado a colar contenidos pedagógicos. Usar un juego para enseñar homosexualidad mal entendida y marxismo es una de las ideas más perversas que se le pueden ocurrir a alguien, y así estamos. Y no es que tengamos inquina a los homosexuales, la mera preferencia sexual homosexual no es mala per se, lo problemático es su vinculación con estilos de vida promiscuos y desordenados, como el jugador del puñetero tiefling bardo salido e insoportable que no puede faltar en toda mesa de rol morderno al que no podemos agarrar por la solapa y decir "vete a tomar por el culo de aquí" porque nos cae la del pulpo.

  Sobre la promiscuidad: Sí, estamos diciendo explícitamente que es mala per se. Esto se llama Rol en Conserva por algo. Sean ustedes promiscuos, díganle a su pareja de toda la vida que quieren tener una relación abierta y vean lo que pasa. Eso sí, hay que romper una lanza a favor de la promiscuidad; es la manera más rápida y directa de fracasar en varias relaciones a la vez.

La Cultura
La cultura consiste en que haya un Ministerio de Cultura. Esta es la mejor definición que podemos dar del término, y creemos que es una definición original e inédita. Como hay cultura tiene que haber un Ministerio de Cultura que la administre de manera estatal, y que use sus correspondientes partidas presupuestarias para regar de subvenciones a amigos y correligionarios. Subvenciones que se extraen de tributos que todo el mundo está obligado a pagar bajo pena de prisión, les interese o no la clase de cultura que el Ministerio decida regar de dinero de los contribuyentes. Por ejemplo, un gobierno facha dotaría muy generosamente de fondos que son de todos a cosas tan controvertidas como la tauromaquia, para deleite de la minoría que sí la disfrute y para cabreo de quienes nos da igual y de detractores. Otro gobierno de otro signo organizaría chochocharlas, escuelas que solo dan clases en ciertas lenguas regionales, o clases de educación sexual con contenidos que no se sabe bien si están enfocados a educar y prevenir ciertas conductas irresponsables o a corromper a los menores, esto inferido en base a las declaraciones de una Ministra de Igualdad sobre los derechos que tienen los, las y les menores a hacer según que cosas con consentimiento sin que ello implique un delito por parte de algún adulto que podría incluso tener un cargo en tal o cual partido a la izquierda de la izquierda.

  Si consideramos que los juegos de rol son cultura los estamos condenando a ser una herramienta política en manos de personas muy deshonestas y que serviría además como cuña para introducir conceptos muy disruptivos dentro de la sociedad (socialismo y formas de vida desordenadas, vamos a ir dejando lo de rojos y maricones, que después de 14 veces pierde la gracia). Eso en el peor de los casos, en el mejor simplemente estaríamos obligando a todo el mundo a que nos costee de forma forzosa un hobby que no les importa ni interesa lo más mínimo.