jueves, 14 de noviembre de 2024

El rol moderno es una mariconada para rojos

O de como el rojerío se cargó los juegos de rol, junto con todo lo que se le puso por delante.


  En otra época no hubiéramos escrito esto, fundamentalmente porque éramos rojelios como el que más, pero de todo se sale. O nos echan, más bien. En cuanto no se comulga con ciertas ruedas de molino hay sitios en los que no se puede estar, fundamentalmente porque surgen roces. Los que están allí se sienten atacados, se sienten incómodos ante ideas distintas (el debate es una agresión intolerable) o tienen miedo a quedar mal, o lo que sea, ese es su problema, no el nuestro. No vamos a pedir perdón porque no queremos volver. El caso es que llegados a cierto punto nos cansamos de que nos dijesen qué es lo que tenemos que decir y que cosas están prohibidas, en una especie de catecismo dictado por rojos y para rojos. ¡Peo cómo, e'to no se pue-disí, hombe! y se indignan, o sea, se hacen los dignos como si no estuviesen defendiendo con ahínco cosas que son verdaderas gilipollces. A algunos les falta el How dare you? a lo Greta, o un ¿Cómo osas osar? en plan Repelente Niño Vicente. Lo verdaderamente odioso de esto es que son gente muy castigadora, y entonces claro, quien no desea enfrentarse a un castigo vía cancelación y ostracismo social tiene que pasar necesariamente por el aro, y si no quiere decir las cosas que son imperativas, al menos se cuidará mucho de no decir las que están prohibidas, como que los niños tienen pene y las niñas vagina o que los impuestos son un puto robo, o si nos sentimos especialmente atrevidos, que antes no había tanto maricón ni tanta puta.
  A estas alturas no pretendemos ser conciliadores porque no creemos que haya nada que conciliar, y no queremos contemporizar con gente que tristemente está lobotomizada, porque si a estas alturas no se saltó del barco de la izquierda es que no se entiende cómo de grave se ha vuelto la situación, o peor, se quiere que sea así por vaya usté a saber que motivos siniestros. Ahora nosotros ya somos como el Capitán Adrados en Embajadores en el Infierno, somos católicos, apostólicos y romanos, y hemos venido aquí a luchar contra el comunismo. Quien no quiera ser tan facha, puede tomarse a sí mismo por un Van Helsing que lucha contra Drácula, solo que Drácula es imaginario y los vanpiro no esiste.



Cómo se fue todo a la mierda

  Antes todo lo que era un poco minoritario solía ser atacado más bien por medios y personas conservadoras, de derecha, vamos, básicamente porque no lo entendían o lo entendían mal. Basta con ver aquello que sucedió en América ('Murica) con lo del Satanic Panic, lo que al final hizo a TSR pasar por el aro y modular la fantasía oscura que hasta el momento hacía para convertirla en algo menos atacable y más family friendly, cosa que fue un error y que abrió la puerta a degradar el producto hasta llegar a lo que es ahora, también acompañado, eso sí, de un indudable éxito comercial.

  El caso es que los ataques que antes provenían del conservadurismo fueron empujando al público hacia ideas paulatinamente más de izquierda, cosa totalmente lógica, cuando los palos vienen de una dirección te mueves hacia la contraria, como los burros, que resultan ser más inteligentes de lo que su nombre indica. El problema es que lo que se va demasiado a la izquierda raramente vuelve, o no lo hace si llega a cruzar cierto horizonte de sucesos en el que te vuelves gilipollas y comienzas a aceptar todo de manera acrítica. El rojerío, socialismo, etc, es especialmente competente creando mecanismos de control social, lo que llaman "aparato cultural", o gramscianamente hablando, superestructuras, que no son otra cosa que una mezcla de redes clientelares, grupos de presión y finalmente entrismo, culminando con la infiltración en la dirección de cualquier grupo u organización para ir hacia ideas cada vez más de rojos y maricones. Está muy feo decirlo así, pero es que así es. Cuando aquí decimos de rojos y maricones, lo hacemos por dos motivos: porque no se puede decir, y como no se puede pues hay que decirlo todo lo que se pueda, y porque es más fácil decir de rojos y maricones que decir conjunto de ideas que fomentan y promueven formas de vida cada vez más degradadas, desordenadas e irresponsables que culpan  sistemáticamente a otros de sus propio fracaso para no responsabilizarse de sus malas decisiones. 


 La mayoría de la gente acepta esto a regañadientes, y no dicen nada porque no quieren ser tildados de fachas y expulsados de sus grupos y organizaciones, una actitud si bien algo cobarde, totalmente justificable y prudente, al menos en un corto plazo. Otros, creo que los que más, encuentran que cierta cantidad de progresismo es deseable porque lo contrario sería peor, una idea tan poco sensata como pensar que ingerir cierta cantidad de cianuro es deseable porque lo contrario sería una muerte lenta y dolorosa, pero también entendible si se tiene en cuenta que la mayoría de la gente ni sabe identificar el cianuro ni que es tóxico. Finalmente hay otro grupo más, los perversos que ejercen de comisarios políticos y que no solo están contentos con esto, es que además dan palmas con las orejas, y extirparán (harán la vida imposible) a cualquier elemento contrarrevolucionario (ahora cualquier individuo o colectivo no-rojo y estrictamente heterosexual) que se interponga en el camino del progreso, ya que esto es una inevitabilidad histórica, una profecía que augura un fin de la historia que no termina de llegar nunca. Vamos, Sopla tu trompeta, Gabriel. Estamos ante otra secta apocalíptica más, solo hay que fijarse en la clase de cosas que les preocupan. Nada más que decir de esto. ¿O sí?
Pues sí hay algo más que añadir: Los oportunistas. Siempre hay oportunistas, miserables, gente que no solo se pone de perfil, sino que apoyan ideas disruptivas sabiendo que lo son, solo porque son populares, y al hacerlo ganan cierto crédito social, o limpian una reputación dañada. Por ejemplo, muchos grandes fondos de inversión han financiado a las causa LGTBIQ+ (nos imaginamos que la cruz es para incluir también a los sacerdotes pedófilos y suponemos que por extensión también a los pedófilos seglares) y al ambientalismo, veganismo y demás -ismos y han fomentado eso de la DEI y el ESRB en productos de entretenimiento, solo por lavarse la puta cara después de haber provocado la crisis del 2008. Las compañías, ávidas de esos fondos, de esa financiación, han fomentado la contratación de ciertos elementos y han comenzado a pudrirse desde el departamento de Recursos Humanos. El mundo de los juegos de rol no es ajeno a esto, como es natural, e incluso en España, país cutre y penoso donde los haya se 
han editado Grandes Mierdones™ que han limpiado muchas reputaciones y tapado escándalos laborales a cambio del módico precio de no vender un cagao y coger polvo en estanterías y almacenes.
Ahora sí que no queda nada más que decir.

Infiltrando (colando) el relato

Que existe una lucha por controlar la cultura no nos lo hemos inventado nosotros en pleno delirio de whisky barato. Es obvio que hay una lucha por el relato a todos los niveles, tomando esa porquería de palabra, relato por "hacer pasar discursos políticos como hechos verificados y hacer pasar los hechos verificados como propaganda del adversario político", pero se nos queda largo, así que simplemente relato está bien. De elaborar relatos no sabemos porque no somos politólogos ni basuras humanas de ese ramo, pero sabemos cuales son sus tres Caballos de Troya: la pedagogía, el didactismo y la cultura, y sí, estamos en contra de todos ellos. Ningún producto de ocio, y menos un juego necesita nada de eso, son recursos empleados para infestar o infectar de ideología cosas que no la necesitan para nada y que son mejores sin ella. Explicaremos cada uno de estos troyanos, o aqueos, que son lo que iba verdaderamente dentro de la panza del caballo:

La Pedagogía
Consiste en enseñar lo que se desconoce, o más concretamente en reemplazar las competencias básicas y las materias propias de la enseñanza reglada por basura ideológica sin uso ni valor mediante la implantación de un plan de educación que ha elaborado un burócrata que en su puñetera vida dio clases de nada. Cuando se aplica a adultos se refiere a educarlos metiendo con calzador dentro del juego cosas que ni les importan ni les interesan pero que una agenda política exige. Si nos negamos a aceptar el contenido pedagógico es que somos peligrosos ultraderechistas y unos rancios, o sea, somos unas personas normales cualesquiera. 
 Por favor, no nos queráis enseñar más teoría marxista porque se nos sale el fetiche de la mercancía por las orejas, y si leemos más cosas queer mal escritas en lenguaje inclusivo vendemos el puto manual de segunda mano por cuatro duros.

El Didactismo
Consiste en que hay que estar aprendiendo todo el tiempo y en la gamificación esa de los cojones. Como hay gente que no vale para dar clases sin que bostecen hasta los ladrillos (cosa normal, explicarle cosas que no importan a personas a las que no les interesa a menudo tiene ese efecto) tienen que convertir todo en una especie de juego, como para que la cosa no se haga tan cuesta arriba. El problema es cuando por inversión esta gente entiende que todo juego tiene que ser también una clase, a menudo llena de contenido pedagógico. Pues no, no nos sale de los cojones aprender nada ahora, estamos aquí jugando a tirar dados, joder, como mucho aprenderemos el sistema del juego y el lore de su mundo, que ya bastante es. El objetivo de un juego, citando a Huizinga, que sé que os gusta, es jugar, no aprender. El aprendizaje es una consecuencia derivada que puede producirse o no, pero el juego ya es un fin en sí mismo. Quien juega a algo puede aprender, pero no juega para eso.

  Esto no sería tan absolutamente intolerable si el didactismo no fuese encaminado a colar contenidos pedagógicos. Usar un juego para enseñar homosexualidad mal entendida y marxismo es una de las ideas más perversas que se le pueden ocurrir a alguien, y así estamos. Y no es que tengamos inquina a los homosexuales, la mera preferencia sexual homosexual no es mala per se, lo problemático es su vinculación con estilos de vida promiscuos y desordenados, como el jugador del puñetero tiefling bardo salido e insoportable que no puede faltar en toda mesa de rol morderno al que no podemos agarrar por la solapa y decir "vete a tomar por el culo de aquí" porque nos cae la del pulpo.

  Sobre la promiscuidad: Sí, estamos diciendo explícitamente que es mala per se. Esto se llama Rol en Conserva por algo. Sean ustedes promiscuos, díganle a su pareja de toda la vida que quieren tener una relación abierta y vean lo que pasa. Eso sí, hay que romper una lanza a favor de la promiscuidad; es la manera más rápida y directa de fracasar en varias relaciones a la vez.

La Cultura
La cultura consiste en que haya un Ministerio de Cultura. Esta es la mejor definición que podemos dar del término, y creemos que es una definición original e inédita. Como hay cultura tiene que haber un Ministerio de Cultura que la administre de manera estatal, y que use sus correspondientes partidas presupuestarias para regar de subvenciones a amigos y correligionarios. Subvenciones que se extraen de tributos que todo el mundo está obligado a pagar bajo pena de prisión, les interese o no la clase de cultura que el Ministerio decida regar de dinero de los contribuyentes. Por ejemplo, un gobierno facha dotaría muy generosamente de fondos que son de todos a cosas tan controvertidas como la tauromaquia, para deleite de la minoría que sí la disfrute y para cabreo de quienes nos da igual y de detractores. Otro gobierno de otro signo organizaría chochocharlas, escuelas que solo dan clases en ciertas lenguas regionales, o clases de educación sexual con contenidos que no se sabe bien si están enfocados a educar y prevenir ciertas conductas irresponsables o a corromper a los menores, esto inferido en base a las declaraciones de una Ministra de Igualdad sobre los derechos que tienen los, las y les menores a hacer según que cosas con consentimiento sin que ello implique un delito por parte de algún adulto que podría incluso tener un cargo en tal o cual partido a la izquierda de la izquierda.

  Si consideramos que los juegos de rol son cultura los estamos condenando a ser una herramienta política en manos de personas muy deshonestas y que serviría además como cuña para introducir conceptos muy disruptivos dentro de la sociedad (socialismo y formas de vida desordenadas, vamos a ir dejando lo de rojos y maricones, que después de 14 veces pierde la gracia). Eso en el peor de los casos, en el mejor simplemente estaríamos obligando a todo el mundo a que nos costee de forma forzosa un hobby que no les importa ni interesa lo más mínimo.

3 comentarios:

  1. Se puede decir más alto pero no más claro.

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    1. Se podría decir con menos animosidad tal vez, pero es que no, ya estamos hartos de agachar la cabeza ante tanta tontería.

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  2. A esto vine a este blog. *Aplauso de cadencia lento y fuerte* Pues así es, por ser tolerantes y de buenos modales nos ha ganado el fascismo de izquierda. Que una vez caído el Muro de Berlín se reagrupo y salió a ganar la batalla cultural en los colegios, los medios y las instituciones.
    Yo he tolerado la creciente marea roja hasta que fue claro que en mi país (Argentina) estábamos a pasos de caer en una dictadura a lo Venezuela 2.0. Y al expresar mi opinión me han cancelado del ambiente de la historieta donde solía tener un espacio (soy guionista). Acordando que es un nicho minúsculo pero bueno conozco a gran parte de la movida actual y ellos me conocen a mi (con mi nombre de pluma Areka Sadaro). Me han dejado de hablar por apoyar a Milei gente que consideraba amiga. Dolió, sí. Pero valió mucho la pena.
    Sin duda es importante dar la batalla y como lo escribes aquí, sin miedo y al hueso. Que los rojos sino te corren con la corrección política donde la doble vara reina. Entre sus filas defenderán hasta el más obscuro y asqueroso ser humano pero si tu cometes cualquier desliz te mataran sin pensarlo dos veces. Por esto, y un conjunto de factores históricos, es que tanto en Argentina como en Estados Unidos la nueva derecha se viene con todo y sin pedir permiso. Es vital dar la batalla cultural. Aquí el clima cambio por completo. Antes éramos un puñado de locos diciendo verdades ahora somos una legión.
    Creo que hoy día lo que tu haces es genial. Lo único buscaría un medio menos arcaico y escondido que este. Porque me ha costado hasta logearme para comentarte. En mi caso ando con ganas de hacerme un canal en Youtube hablando de rol en castellano. Hacer divulgación de extrema derecha. Rol sin degeneraciones ni socialismo. Sobre todo examinando las nuevas movidas como lo que ha evolucionado desde el OSR. No conozco canales en nuestro idioma que estén al día con la movida rolera .Y si me funan mejor porque me darán publicidad gratis.

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